Ensalada de Zanahoria y Manzana
Esta clásica ensalada de zanahoria y manzana es la guarnición perfecta. ¡Lista en 5 minutos! Prueba esta receta fácil y saludable que le encantará a tu familia.
Esta clásica ensalada de zanahoria y manzana es la guarnición perfecta. ¡Lista en 5 minutos! Prueba esta receta fácil y saludable que le encantará a tu familia.
Lava y pela las zanahorias. Después, rállalas por el lado fino de un rallador directamente sobre un bol hondo.
Lava y pela la manzana (si prefieres más fibra, puedes dejarle la piel). Rállala por el lado grueso del rallador y añádela al bol con las zanahorias.
Justo después, rocía el zumo de limón recién exprimido sobre la manzana y la zanahoria, y mezcla todo rápidamente. La acidez del limón es clave para evitar que la manzana se oxide, manteniendo la ensalada con un color vivo y fresco.
Añade la cucharada del ingrediente graso que hayas elegido (aceite de oliva, de girasol o nata agria). Sazona con una pizca de sal y un poco de azúcar si es necesario. Remueve todo bien y sirve inmediatamente.
Las zanahorias son riquísimas en betacaroteno, pero tu cuerpo necesita grasa para poder absorberlo y convertirlo en vitamina A. ¡Por eso precisamente aliñamos esta ensalada con un toque de aceite o nata agria!
El zumo de limón contiene ácido ascórbico (vitamina C), que frena las enzimas responsables de la oxidación. Este sencillo truco evita que tus manzanas ralladas adquieran ese color pardo tan poco apetecible.
Pocas guarniciones son tan clásicas y sencillas como esta joya de la cocina casera. La ensalada de zanahoria y manzana es uno de esos sabores de la infancia que siempre te saca de un apuro cuando necesitas un acompañamiento rápido y sin complicaciones. Su sabor refrescante, con ese punto dulce y ácido, es el contrapunto perfecto para platos de carne más contundentes, como guisos o filetes empanados. El secreto está en el equilibrio. Combinamos una manzana dulce y jugosa (como la Royal Gala, Fuji o Golden) con zanahorias firmes y crujientes para conseguir la textura ideal. Un buen chorro de zumo de limón lo une todo y, lo más importante, su acidez evita que la manzana se oxide y se ponga oscura. Alíñala con un poco de aceite de oliva para un toque ligero, o añade una cucharada de nata agria o yogur griego para una cremosidad espectacular.
Las zanahorias son riquísimas en betacaroteno, pero tu cuerpo necesita grasa para poder absorberlo y convertirlo en vitamina A. ¡Por eso precisamente aliñamos esta ensalada con un toque de aceite o nata agria!
El zumo de limón contiene ácido ascórbico (vitamina C), que frena las enzimas responsables de la oxidación. Este sencillo truco evita que tus manzanas ralladas adquieran ese color pardo tan poco apetecible.
Pocas guarniciones son tan clásicas y sencillas como esta joya de la cocina casera. La ensalada de zanahoria y manzana es uno de esos sabores de la infancia que siempre te saca de un apuro cuando necesitas un acompañamiento rápido y sin complicaciones. Su sabor refrescante, con ese punto dulce y ácido, es el contrapunto perfecto para platos de carne más contundentes, como guisos o filetes empanados. El secreto está en el equilibrio. Combinamos una manzana dulce y jugosa (como la Royal Gala, Fuji o Golden) con zanahorias firmes y crujientes para conseguir la textura ideal. Un buen chorro de zumo de limón lo une todo y, lo más importante, su acidez evita que la manzana se oxide y se ponga oscura. Alíñala con un poco de aceite de oliva para un toque ligero, o añade una cucharada de nata agria o yogur griego para una cremosidad espectacular.